Mostrando entradas con la etiqueta confianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta confianza. Mostrar todas las entradas

sábado, octubre 27, 2007

Mentir


"Yo tenia 16 años y estaba viviendo con mis padres en el Instituto que mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar.


Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mi siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.


Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad.


Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el auto al taller.


Cuando despedí a mi padre, él me dijo: -Nos vemos aquí a las 5 P.M. y volvemos a la casa juntos.-


Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano.


Me enfoqué tanto con la película, una película doble de John Wayne que me olvidé del tiempo.


Eran las 5:30 P.M. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 P.M.


Él me preguntó con ansiedad: -¿Por qué llegas tarde?-

Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne.


Entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar. Esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.


Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: -Algo no anda bien en la manera que te he criado que no te ha dado la confianza de decirme la verdad.


Voy a reflexionar qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto.-


Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que ni estaban cementados ni iluminados.


No lo podía dejar solo... Así que yo manejé 5 horas y media detrás de él... Viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.


Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.


Alguien le preguntó una vez al gran Aristóteles:


- "¿Qué se gana con la mentira?". - "Que no te crean cuando dices la verdad" respondió el filósofo.


Salmos 119:29 Aparta de mí el camino de la mentira, Y en tu misericordia concédeme tu ley.


Proverbios 13:5 El justo aborrece la palabra de mentira;


Salmos 32:2 Bienaventurado el hombre a quien Dios no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.


Salmos 34:13 Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.

lunes, junio 25, 2007

El Piloto

Cuentan de este individuo que abordó un avión para viajar a Nueva York. Un niño entró buscando su asiento y se sentó justo al lado suyo. El niño era muy educado. Y paso el tiempo coloreando en su libro de pintar.

No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De momento una sacudida fuerte, y todos estaban muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento.

¿Cómo lo hacia?, ¿Porque su calma? Hasta que una mujer frenética le preguntó:
- Niño: ¿no tienes miedo?

- No señora", contestó el niño y mirando su libro de pintar le dice:
-"Mi padre es el piloto".

¿Sorprendido?

Hay tiempos en nuestra vida que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos de donde agarrarnos, y no nos sentimos seguros. Pero recordemos que nuestro amadísimo Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Y la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, siéntete confiado y di para ti mismo:

¡Mi Padre es el piloto!

Nahúm 1:7
Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían.
Hechos 18:9-10
Entonces él Señor dijo de noche en visión á Pablo: No temas, sino habla, y no calles: Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal;
Salmos 9:9
Y será Dios refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
Salmos 18:2
Roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
Salmos 32:7
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás.

Agradecimiento Especial Por su Aporte a Pablo Sanchez- Costa Rica

martes, febrero 13, 2007

Reflexiones - Las Olas


Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el barquito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.

Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.

Sin decir nada el muchacho empezó a levantar piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacia retroceder el barco hasta la orilla.

Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios, nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.


El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en El confiò mi corazòn, y fui ayudad, por lo que se gozò mi corazòn, y con mi càntico le alabarè. Salmos 28:7.

miércoles, febrero 07, 2007

¿Dónde Está Dios Cuando Más Lo Necesitamos?


Sally saltó de su asiento cuando vio salir al cirujano. Le preguntó:«¿Cómo esta mi pequeño?, ¿va a ponerse bien?, ¿cuándo lo podré ver?». El cirujano dijo: «Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance».Sally dijo, consternada:«¿Por qué a los niños les da cáncer? ¿Es qué acaso Dios ya no se preocupa por ellos? DIOS, ¿Dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?».


El cirujano dijo: «Una de las enfermeras saldrá en un momento para dejarte pasar unos minutos con los restos de tu hijo antes de que sean llevados a la Universidad».Sally pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo.

Recorrió con su mano su cabello rojizo. La enfermera le preguntó si quería conservar uno de los rizos. Sally asintió. La enfermera cortó el rizo, lo colocó en una bolsita de plástico y se la dió a Sally.Sally dijo: «Fue idea de Jimmy donar su cuerpo a la Universidad para ser estudiado.


Dijo que podría ayudar a alguien más. Eso es lo que el deseaba. Yo al principio me negué, pero él me dijo ‘Mami, no lo usaré después de que muera, y tal vez ayudará a que un niñito disfrute de un día mas junto a su mamá.Mi Jimmy tenía un corazón de oro, siempre pensaba en los demás y deseaba ayudarlos como pudiera».


Sally salió del Hospital Infantil por última vez, después de haber permanecido ahí la mayor parte de los últimos 6 meses. Colocó la maleta con las pertenencias de Jimmy en el asiento del auto, junto a ella.


Fue difícil manejar de regreso a casa, y más difícil aún entrar a una casa vacía. Llevó la maleta a la habitación de Jimmy y colocó los autos miniatura y todas sus demás cosas justo como el siempre las tenía. Se acostó en la cama y lloró hasta quedarse dormida, abrazando la pequeña almohada de Jimmy.


Despertó cerca de la medianoche y junto a ella había una hoja de papel doblada. Abrió la carta, que decía:«Querida mami: Sé que vas a echarme de menos, pero no pienses que te he olvidado o he dejado de amarte sólo porque ya no estoy ahí para decirte TE AMO.


Pensaré en tí cada día, mamita, y cada día te amaré aún más. Algún día nos volveremos a ver.

Si deseas adoptar a un niño para que no estés tan solita, podrá estar en mi habitación y podrá jugar con todas mis cosas.


Si decides que sea una niña, probablemente no le gustarán las mismas cosas que a los niños, y tendrás que comprarle muñecas y cosas de esas.No te pongas triste cuando pienses en mí; este lugar es grandioso.

Los abuelos vinieron a recibirme cuando llegué y me han mostrado casi todo de acá, pero tomará algo de tiempo verlo todo.


Los Ángeles son muy amistosos y me encanta verlos volar. Jesús no se parece a todas las imágenes que vi de Él, pero supe que era Él tan pronto y lo vi. Jesús me llevó a ver a DIOS! ¿Y qué crees, mami? Me senté en su regazo y le hablé y Él me escuchó con mucha paciencia, también me dijo que yo soy una personita muy pero muy importante.


Le dije a Dios que quería escribirte una carta para despedirme y todo eso, aunque sabía que no estaba permitido. Dios me dió papel y Su pluma personal para escribirte esta carta. Creo que se llama Gabriel el ángel que te la dejará caer.


Dios me dijo que te respondiera a lo que Le preguntaste: ‘¿Dónde estaba Él cuando yo lo necesitaba?’.

Dios me dijo que estaba en el mismo lugar, en el que estuvo cuando su otro hijo, JESÚS, agonizaba en la cruz.Mami, Él estuvo junto a mí consolándome y dándome fuerzas y alentándome, así como lo está con todos Sus hijos.


Esta noche estaré a la mesa con Jesús, para la cena. Sé que la comida será fabulosa. Casi olvido decirte... Ya no tengo ningún dolor; el cáncer se ha ido.

Me alegra, pues ya no podía resistir tanto dolor y Dios no podía resistir verme sufrir de ese modo, así que envió al Ángel de la Misericordia para llevarme.


¡El Ángel me dijo que yo era una Entrega Especial!»Firmado con amor, de: Dios, Jesús y Yo.


"Tómate un minuto y haz una pequeña oración, por aquellos seres que amas, pide que Dios los libre de carga, dolor y sufrimiento.


Luego descansa y observa el poder de Dios trabajar en tu vida por haber hecho algo que le agrada, sabiendo que Él está trabajando en las vidas de otras personas"Sólo habla con Él.


Recuerda que Él esta contigo. ¡Qué disfrutes tu día!
Proverbios 3:5-6.«Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.»