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martes, octubre 30, 2007

El Jugador De Fútbol


Un muchacho vivía solo con su padre, ambos tenían una relación extraordinaria y muy especial. El joven pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio, usualmente no tenía la oportunidad de jugar, bueno casi nunca, sin embargo su padre permanecía siempre en las gradas haciéndole compañía.


El joven era él más bajo de la clase cuando comenzó la secundaria, insistía en participar en el equipo de fútbol del colegio, su padre siempre le daba orientación y le explicaba claramente que "el no tenía que jugar fútbol si no lo deseaba en realidad" Pero el joven amaba el fútbol, no faltaba ni a una practica ni a un juego, estaba decidido a dar lo mejor de sí, se sentía felizmente comprometido!.


Durante su vida en secundaria, lo recordaron como el calentador de banca demás miembros del equipo o, debido a que siempre permanecía sentado... Su padre con su espíritu de luchador, siempre estaba en las gradas, dándole compañía, palabras de aliento y el mejor apoyo que ningún hijo podía esperar. Cuando comenzó la universidad, intentó entrar al equipo de fútbol, todos estaban seguros de que no lo lograría, pero a todos venció, entrando al equipo.


El entrenador dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado además por como él demostraba entregar su corazón y su alma en cada una de las prácticas y al mismo tiempo le daba a los demás el entusiasmo perfecto.


La noticia llenó por completo su corazón, corrió al teléfono más cercano y llamó a su padre, quien compartió con él su emoción. Le enviaba en todas las temporadas todas las entradas para que asistiera a todos los juegos de la universidad.


El joven atleta era muy persistente, nunca faltó ni a una práctica ni a un juego durante los 4 años de la universidad y nunca tuvo el chance de participar en ningún juego!.


Era el final de la temporada y justo unos minutos antes que comenzará el primer juego de la eliminatoria, el entrenador le entregó un telegrama, el joven lo tomó y luego de leerlo quedó en silencio... y temblando le dijo al entrenador: "mi padre murió esta mañana, ¿no hay problema de que falte al juego?, el entrenador le abrazó y le dijo "toma el resto de la semana libre hijo y no se te ocurra venir el sábado"


Llegó el sábado y el juego no estaba muy bien en el tercer cuarto, cuando el equipo tenía 10 puntos de desventaja, el joven entró al vestuario y calladamente se colocó el uniforme y corrió hacía donde estaba el entrenador y su equipo, quienes estaban impresionados de ver a su luchador compañero de regreso, “entrenador, por favor permítame jugar, yo tengo que jugar hoy" imploró el joven, el entrenador pretendió no escucharlo, de ninguna manera él podía permitir que su peor jugador entrará en las eliminatorias, pero el joven insistió tanto que el entrenador sintió lastima y aceptó: "Ok hijo puedes entrar, el campo es todo tuyo, dijo minutos después el entrenador.


El equipo y el público, no podían creer lo que estaban viendo, un pequeño desconocido que nunca había participado en un juego, estaba haciendo todo perfectamente brillante, nadie podía detenerlo en el campo, corría fácilmente como toda una estrella, su equipo comenzó a ganar, hasta que empató el juego.


En los segundos de cierre, el muchacho interceptó un pase y corrió todo el campo hasta ganar con una anotación, la gente que estaba en las gradas gritaba emocionada, su equipo lo llevó cargado por todo el campo, finalmente cuando todo terminó, el entrenador notó que el joven estaba sentado calladamente y sólo en una esquina, se acercó y le dijo: “muchacho no puedo creerlo, estuviste fantástico”, dime ¿cómo lo lograste?, el joven miró al entrenador y le dijo: "usted sabe que mi padre murió... ¿pero sabía que mi padre era ciego?, el joven hizo una pausa y trato de sonreír... "Mi padre asistió a todos mis juegos, pero hoy era la primera vez que él podía verme jugar... y yo quise mostrarle que si podía hacerlo"....


Así que recuerda: Siempre existe alguien que está orgulloso de ti, piensa en ti, quiere estar a tu lado, quiere sujetar tu mano, quiere que te encuentres feliz, quiere abrazarte, admira tu fortaleza, no le gusta verte sufrir, te ama por quien eres, te considera un tesoro, confía en tí y sobre todo te considera su hijo. Sabes de quién hablo? no está de más decirte que el Padre Celestial está sentado en su trono observándote y cuidándote.


Colosenses 3:17Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Colosenses 3:23Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;


1 Pedro 5:7Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

sábado, octubre 20, 2007

La Carrera


En una ocasión en la carrera de los 100 mts con obstáculos de las olimpiadas de 1980, salieron los 8 competidores.


El número 5 tiró el primer obstáculo, luego el segundo y el tercero; su desesperación fue tanta que no pudo saltar totalmente el cuarto y tropezó con el, cayendo pesadamente.


Desde el suelo vio a los demás alejarse, sin embargo se puso en pie y continuó la carrera; se dio cuenta de que su rodilla sangraba y que su pierna no tenía la fuerza necesaria por el golpe, pero aún continuó; tropezando mas adelante con otro obstáculo y cayendo nuevamente.


En ese punto ya los otros competidores habían pasado la meta y los que estaban alrededor de la pista le decían que saliera de la pista pues estaba sangrando y de todas formas ya no iba a ganar la carrera, pero este atleta no les hizo caso, se levantó y siguió adelante, su objetivo era llegar a la meta, y lo iba a lograr sin importar lo que pasara. La gente en las graderías estaba atónita al ver la persistencia de aquel hombre.


Finalmente llegó al final de la pista, en ese momento todo el estadio olímpico se puso de pie, y estalló en una ovación al hombre que había demostrado qué era lo más importante en una carrera: ¡Perseverar hasta el final sin importar los tropiezos!


En esta vida, mis amigos, sentimos muchas veces que hemos caído demasiado y que ya no podemos más, pues pensamos que la carrera está perdida. Nunca estás tan abajo que Dios no te pueda levantar, ni tan lejos que Dios no te pueda alcanzar. ¡Sigue! Sigue hasta el final...


Que ahí estará tu creador con los brazos abiertos... Aplaudiendo tu perseverancia y confianza en él, y dispuesto a entregarte tu corona de vencedor... ¡Sigue hasta la meta!


1 Corintios 9 24-25¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.


Josué 1:9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.