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martes, diciembre 18, 2007

Amanecer y Ocaso


Algunas de las lecciones más profundas de la vida pueden recibirse en los lugares menos esperados si tan sólo nos tomamos el tiempo para mirar a nuestro alrededor y ver con nuestros corazones tanto como con nuestros ojos.


Un día, mientras viajábamos desde el trabajo entre San Antonio y Bandera, Texas, presencié uno de los más espectaculares amaneceres de mi vida.


Una de las ventajas de mi viaje diario era la rara oportunidad de ver al sol tanto salir como ponerse y en el esplendor de las colinas de Texas.


En esta particular mañana, me tomé el tiempo para detenerme en la cima de una colina y observar el cambio de colores mientras el gran cuerpo celeste se asomaba por sobre el horizonte y florecía en toda su gloria, imposibilitándome el mirar directamente sus enceguecedores rayos.


El recuerdo de aquel amanecer me acompañó todo el día.


Al dirigirme a casa esa tarde, anticipaba particularmente la puesta del sol.


¡No fui decepcionado!


No solo observé aquel ocaso, lo experimenté. Tuve una vista panorámica mediante mis espejos retrovisor y laterales, además de mi vista en dirección al noroeste.


¡Qué vista tan hermosamente impresionante!


Una vez más detuve el auto para sacarle ventaja a la espectacular puesta del sol. Estando sentado observando los siempre cambiante colores, me di cuenta de que lágrimas de puro gozo corrían por mis mejillas.


Sin embargo, lo mejor estaba todavía por venir en la forma de la luminiscencia. Mientras que los brillantes y vibrantes colores del ocaso comenzaban a desvanecerse en los más hermosos pasteles, mezclándose y combinándose en cada color imaginable, me di cuenta de que Dios me había concedido uno de los más grandes regalos de toda mi vida: una vista de la vida de comienzo a fin y más allá.


Para mí, la verdadera belleza de la vida reside en el hecho de que no somos derramados en un molde específico con un patrón de vida predeterminado e inalterable. Fuimos creados como individuos únicos con libre albedrío para tomar decisiones que moldeen nuestras vidas. Entonces, esperamos, hallamos el valor de vivir con las consecuencias de esas decisiones.


He aprendido que al enfrentar los desafíos desarrollo músculos morales, espirituales y mentales que me preparan para la siguiente tormenta. No puedo pensar en nada menos provechoso que una vida vivida sin el beneficio de pruebas y dificultades que nos preparen para las crisis que han de venir.


Cuando el ocaso de mi vida llegue y vea el rostro de mi Señor, contemplaré, por vez primera, aquel amanecer en gloria. Al mismo tiempo, los seres queridos que dejo atrás estarán viendo mi luminiscencia. Es mi deseo que cuando me llegue este momento, ¡sea un tiempo de celebración de mi vida que nunca acabará! Ninguna canción triste… ¡sólo canciones de Victoria!


Marjorie Baker, copyright 1995




Bendito sea el SEÑOR, Dios de Israel,desde la eternidad hasta la eternidad.Amén y amén. Salmo 41.13


Antes que los montes fueran engendrados,y nacieran la tierra y el mundo,desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios. Salmo 90:2

miércoles, diciembre 12, 2007

Cruz


Un joven, que no sabía que hacer con tantos problemas, oraba en su cama, y así cayó en un profundo sueño.


En sus sueños él ve a Dios, y le dice: "Señor, no puedo seguir, mi cruz es demasiado pesada".


-El Señor, lo lleva ante un ángel, el cual le muestra una opción y le dice:"Joven, si no puedes llevar el peso de tu cruz, puedes guardarla dentro de esa habitación que ves ahí. Después, escoge de entre todas las demás cruces que ahí se encuentran, la cruz que tu quieras".


-El joven suspiró aliviado.


-"Gracias", dijo, e hizo como le indicó el ángel. Entró a la habitación y entregó allí su cruz y continuó su recorrido a través de toda esa enorme habitación buscando una cruz que le viniera más cómoda de llevar. Vio muchas cruces, algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba, pero siguió su búsqueda por la habitación que pareciera no tener fin, probó toda clase de cruces que ahí se encontraban.


Algunas fueron muy pesadas, otras tan pequeñas que le parecían muy fáciles de sobrellevar, y él no quería decepcionar al Señor, así que siguió caminando hasta que vio una cruz apoyada en un extremo de la habitación, al probarla sintió que le quedaba muy bien, no era ligera y sin embargo no pesaba demasiado, así que decidió tomarla con un poco de esfuerzo…se la acomodó a su espalda y buscó al ángel.


"Angel", susurró, "quisiera ésta".


El ángel empezó a exclamar algunas palabras, pero el Señor se dirijió al joven diciéndole:


-"Hijo mío, no existe mejor elección, felicidades". -El joven se retiró lleno de alegría.


El ángel le dijo a Dios:


"Pero Señor, el joven se lleva la misma cruz con la que llegó aquí."


Cualquiera que sea tu cruz, cualquiera que sea tu dolor, siempre brillará el sol después de una tormenta.


Cuando los problemas de la vida nos parecen abrumadores, Debemos, estar gozozos y agradecídos porque sabemos que el Señor no nos va a dar más carga que la que podamos llevar, y aún, con nuestras cargas, sus brazos estarán alrededor de nuestra vida para ayudarnos a llevarla.


Mateo 11:28-30Jesus dijo:Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.