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viernes, febrero 01, 2008

Dar Gracias


Una madre solía orar en las noches con una hija pequeña, de unos seis años, al acostarla.


Una noche la madre le dijo:


- Hoy vamos a pedir a Dios un poco más para que sane a la tía Marta.


Oraron por la tía Marta, cada noche, durante un par de semanas. Después, la madre no dijo nada y dejaron de pedir.A la tercera o cuarta noche sin hacerlo, la niña preguntó:


- Mamá, ¿por qué no oramos por la tía Marta?.- Es que Diosito ya la puso buena – respondió la madre.


- Y si la puso buena


– replicó la niña- ¿no deberíamos orar para darle las gracias?.


Somos más dados a pedir que a agradecer.


Lo de aquellos diez leprosos curados y de los que solo uno vuelve a dar las gracias a Jesús, se repite en nuestra vida a diario.


De cada diez veces que pedimos, quizás, no damos gracias ni una. La gratitud del que pide abre la mano del que da: el agradecimiento facilita la generosidad.¡Y tenemos tanto que agradecer a Dios!.


Agustín Filgueiras


Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos. 1 Crónicas 16:8


Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al SEÑOR, y asimismo por la noche. 1 Crónicas 23:30

miércoles, diciembre 19, 2007

Antes de...


Antes de hablar, escuchemos.


Antes de escribir, pensemos.


Antes de gastar, ganemos.


Antes de invertir, investiguemos.


Antes de criticar, esperemos.


Antes de orar, perdonemos.


Antes de rendirnos, intentémoslo.


Antes de jubilarnos, ahorremos.


Antes de morir, demos.


William Arthur WardFuente: http://www.asamanthinketh.net/


El breve poema que hoy les enviamos tiene todo el potencial para ponernos a meditar no sólo en la naturaleza de nuestras acciones, sino también en la motivación detrás de cada una de ellas.


Recuerdo haber leído en algún lugar la comparación de varios documentos famosos de la historia; se contrastaban el Sermón del Monte, el Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, y otros.


Lo que se resaltaba era que, cuando Dios habla, no hacen falta muchas palabras… y cuando no lo hace, por más palabras que utilicemos,


¡será por el gusto!


Que el pensamiento de hoy, tan breve como es, nos lleve a hacer ajustes a nuestra manera de vivir.


Que Dios les bendiga.


Raúl Irigoyen.


Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz. Salmo 36:9Ésta es la oración al Dios de mi vida: que de día el Señor mande su amor, y de noche su canto me acompañe. Salmo 42:8

miércoles, diciembre 12, 2007

Cruz


Un joven, que no sabía que hacer con tantos problemas, oraba en su cama, y así cayó en un profundo sueño.


En sus sueños él ve a Dios, y le dice: "Señor, no puedo seguir, mi cruz es demasiado pesada".


-El Señor, lo lleva ante un ángel, el cual le muestra una opción y le dice:"Joven, si no puedes llevar el peso de tu cruz, puedes guardarla dentro de esa habitación que ves ahí. Después, escoge de entre todas las demás cruces que ahí se encuentran, la cruz que tu quieras".


-El joven suspiró aliviado.


-"Gracias", dijo, e hizo como le indicó el ángel. Entró a la habitación y entregó allí su cruz y continuó su recorrido a través de toda esa enorme habitación buscando una cruz que le viniera más cómoda de llevar. Vio muchas cruces, algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba, pero siguió su búsqueda por la habitación que pareciera no tener fin, probó toda clase de cruces que ahí se encontraban.


Algunas fueron muy pesadas, otras tan pequeñas que le parecían muy fáciles de sobrellevar, y él no quería decepcionar al Señor, así que siguió caminando hasta que vio una cruz apoyada en un extremo de la habitación, al probarla sintió que le quedaba muy bien, no era ligera y sin embargo no pesaba demasiado, así que decidió tomarla con un poco de esfuerzo…se la acomodó a su espalda y buscó al ángel.


"Angel", susurró, "quisiera ésta".


El ángel empezó a exclamar algunas palabras, pero el Señor se dirijió al joven diciéndole:


-"Hijo mío, no existe mejor elección, felicidades". -El joven se retiró lleno de alegría.


El ángel le dijo a Dios:


"Pero Señor, el joven se lleva la misma cruz con la que llegó aquí."


Cualquiera que sea tu cruz, cualquiera que sea tu dolor, siempre brillará el sol después de una tormenta.


Cuando los problemas de la vida nos parecen abrumadores, Debemos, estar gozozos y agradecídos porque sabemos que el Señor no nos va a dar más carga que la que podamos llevar, y aún, con nuestras cargas, sus brazos estarán alrededor de nuestra vida para ayudarnos a llevarla.


Mateo 11:28-30Jesus dijo:Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.

jueves, diciembre 06, 2007

Necesidad


La próxima vez que tengas una necesidad que creas imposible de ser suplida piensa en esto:
Cuando Moisés y el pueblo de Israel estuvieron en el desierto era necesario alimentarlos. Y para alimentar a 2 ó 3 millones de personas se requiere mucha comida.


Moisés necesitaba tener 1,500 toneladas de alimentos diariamente. Para acarrear esa cantidad de comida, serían necesarios dos trenes de carga, de una milla de largo cada uno.Además necesitaban madera para encender fuego para cocinar los alimentos, se necesitarían 4,000 toneladas de madera y algunos trenes mas, de una milla de largo, para acarrearla, solo para un día. Ellos duraron 40 años en el desierto.


Si solo tuvieran agua para beber y lavar los trastes, se necesitarían 11,000,000 de galones cada día, y un tren con carros tanque, de 1,800 millas de largo para traerla.


Además, tenían que cruzar el Mar Rojo de noche. Para poder hacerlo, se necesitó un espacio de 3 millas de ancho, para que pudieran pasar en filas de 5,000 y poder cruzar en una sola noche. Cada vez que acampaban se requería un terreno de 750 millas cuadradas.


¿Crees que Moisés haya calculado todo esto antes de salir de Egipto? No creo. Y es que Moisés le creía a Dios y sabía que Él se hacía cargo de estas cosas.


¿Crees tú que el Señor tenga alguna dificultad para hacerse cargo de tus necesidades?
Su Amor está siempre contigo, sus promesas son Verdad, y cuando le entregas todas tus preocupaciones, Él te saca adelante. Así que cuando el camino por el que viajas parezca muy pesado, recuerda orar, hacer tu parte... y el Señor hará lo demás.


Mateo 6:31-33 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

martes, diciembre 04, 2007

Helen


Helen Packer tenía 17 años cuando la conocí. Era una cristiana muy devota y una hija muy querida, quien estaba ingresando en el hospital por última vez. Su diagnóstico era linfoma y todos los intentos para lograr la remisión habían fracasado. Como su enfermera, Helen me confió que podía soportar todo, menos la idea de morir sola.


Ella sólo quería que alguien amado estuviera cerca, para que sostuviera su mano y orara con ella. La madre de Helen permanecía a su lado desde temprano en la mañana hasta muy noche; regresaba a su hogar para descansar un rato y volvía a la mañana siguiente. Su padre viajaba a menudo por cuestiones de trabajo, pero se comunicaba con su esposa tan frecuentemente como le era posible.


Todas las enfermeras de la unidad nos dábamos cuenta de que Helen estaba muy cerca de la muerte, lo que también sabía ella y su familia. Comenzó a sufrir ataques y a perder el conocimiento a ratos.


Cuando una noche me marchaba del hospital, como a las 11 de la noche, noté que la madre de Helen se dirigía también al estacionamiento. Nuestra conversación fue interrumpida por el altavoz del hospital.


Llamada externa para Helen Packer. ¡Por favor llame a la operadora!
La señora Packer reaccionó inmediatamente con alarma.
Todo mundo sabe lo mal que está -dijo preocupada-. Voy a regresar a su cuarto a ver quién la llama.


Diciendo esto, me dejó y regresó con Helen. La operadora informó que la persona que llamaba colgó, pero había dejado un mensaje:Dígale a Helen que el encargado de recogerla hoy llegará tarde, pero vendrá.


Desconcertada, la señora Packer permaneció junto a la cama de Helen esperando al visitante misterioso. Helen murió a la 1:13 a.m., con su madre junto a ella, sosteniéndole la mano y orando.

Cuando se le preguntó al día siguiente, la operadora no pudo recordar ni siquiera el sexo del que llamó. No se encontró a ninguna otra Helen Packer, ni empleado, ni paciente, ni visitante. Para los que nos preocupábamos, cuidábamos y orábamos por Helen, sólo había una respuesta.


... Yo nunca te abandonaré ni te desampararé. Hebreos. 13:5