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martes, febrero 05, 2008

La botella


Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo.


El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.


Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar".


El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.


¿Qué debiera hacer?


¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?


¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?


Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia... Agua fresca, cristalina.


Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:


"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".


Hebreos 11:1“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”


Hechos 20:35 “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”.


Lucas 6:21 “Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.”

Receta de la Felicidad


Ingredientes:
• Una libra de recuerdos infantiles.

• 2 tazas de Sonrisas.

• 2.5 libras de esperanzas.

• 12 onzas de Ternura.

• 5 latas de cariño.

• 40 paquetes de alegría.

• 1 pizca de locura.

• 8 tazas de Amor.

• 5 libras de Paciencia.


MODO DE PREPARACIÓN:


• Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.

• Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el tamaño.

• Lava con agua cada uno de los paquetes de Alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mézclalos con todo el cariño que puedas.

• Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.

• Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.

• Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.

• Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos.


CONSEJO FINAL:

Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y una libra de comunicación para que la receta te dure para siempre. Pero sobre todo, lee siempre el libro de recetas llamada Biblia, del Chef Superior, Dios.


Por ti mismo no podrás, con él si lo lograrás.


Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. Mateo 5:3-6

martes, diciembre 11, 2007

El Roble


En la plaza central del pueblo debían quitar un gran roble, el enorme árbol, que con el paso de los años se había convertido en un símbolo del lugar.


Hasta en el escudo del pueblo se dibujaba su silueta. El roble se había enfermado de un extraño virus. Corría el riesgo de caerse y de contagiar a los árboles más cercanos. Ya se había hecho todo lo posible por salvarlo y la triste determinación de derribarlo provocaba en los vecinos una profunda sensación de impotencia.


No es fácil determinar la causa de un problema y no es el camino más agradable tomar la decisión de solucionarlo.


Los leñadores llegaron una mañana con sierras automática y hachas. Los vecinos se reunieron en la plaza para presenciar su caída. Esperaban oír el estrépito producido por el choque del inmenso árbol contra el suelo. Suponían que los hombres empezarían a cortarlo por el tronco principal en un lugar lo más pegado a la tierra. Pero en vez de ésto los hombres colocaron escaleras y comenzaron a podar las ramas más altas.


En ese orden de arriba hacia abajo cortan desde las más pequeñas hasta las más grandes. Así cuando terminaron con la copa del árbol, sólo quedaba el tronco central, y en poco tiempo más aquel poderoso roble yacía cuidadosamente cortado en el suelo.


El sol, ahora cubría el centro del parque, su sombra ya no existía, era como si no hubiera tardado medio siglo en crecer, como si nunca hubiera estado allí. Los vecinos preguntaron por qué los hombres se habían tomado tanto tiempo y trabajo para derribarlo. El más experimentado leñador explicó: cortando el árbol cerca del suelo, antes de quitar las ramas, se vuelve incontrolable y en su caída, pueden quebrar los árboles más cercanos o producir otros destrozos. Es más fácil manejar un árbol cuando más pequeño se le hace.


El inmenso árbol de la preocupación, que tantos años ha crecido en cada uno de nosotros, puede manejarse mejor si se lo hace lo mas pequeño posible. Para lograrlo, es aconsejable podar en principio, los pequeños obstáculos que nos impiden el disfrutar de cada día y así ir quitando el temor de que en el intento de librarnos de éstos y mejorar, todo se derrumbe.


En ese orden, quitando del comienzo los pequeños problemas podemos, gradualmente ir llegando al tronco principal de nuestras preocupaciones. Para cambiar hay que realizar una tarea a la vez, quitar las ramas de la preocupación de una en una, ocuparnos y no preocuparnos.


Reconocer nuestros errores y tener el valor para enfrentarlos, establecer las prioridades y los objetivos en la vida y mantener una verdadera determinación para librarnos poco a poco de todo el peso que nos impide trabajar, crecer, disfrutar y vivir, transformando nuestras ansiedades, miedos y preocupaciones en coraje, esperanza y fe.


"Con el paso de los años he aprendido que nada en la vida es irremediablemente trágico; hasta una lágrima al resbalar por la mejilla hace cosquillas."


1 Pedro 5:7Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.


Salmos 138:7Cuando ando en medio de la angustia, tú me vivificas;


Salmos 118:5Desde la angustia invoqué a Dios, y me respondió, poniéndome en lugar espacioso.

miércoles, octubre 10, 2007

Capullo


Un hombre encontró un capullo de una mariposa y lo llevó a su casa para observar a la mariposa cuando saliera del capullo.


Un día notó un pequeño orificio en el capullo, y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por poder salir. El hombre la vio que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.


Parecía como que se había atascado.


Entonces el hombre, sintiendo lástima, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera corto al lado del agujero para hacerlo más grande, y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.


Sin embargo, al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.


El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante, las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.


Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Jamás logró volar.


Lo que el hombre, en su bondad y apuro, no entendió fue que la restricción de la apertura del capullo y el esfuerzo de la mariposa por salir por el diminuto agujero, eran parte natural del proceso que forzaba fluídos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que alcanzacen el tamaño y fortaleza requeridos para volar.


Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privado su desarrollo normal.


Si Dios nos permitiese progresar en todo sin obstáculos, nos convertiríamos en inválidos del alma. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido através del esfuerzo y la constancia.


¡Cuánta verdad hay en esto!


Cuantas veces hemos querido tomar el camino fácil para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para encontrarnos al final un resultado insatisfactorio, y a veces desastroso.


Hay dos frases bíblicas que son de gran importancia y que pueden ser aplicables a toda persona:


"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes...." (Josué 1:9)


"Y también el que lucha..., no es coronado si no lucha legitimamente." (II Tim. 2:5)

domingo, marzo 25, 2007

La Balsa

En 1816 una fragata francesa encalló cerca de Marruecos. No habían suficientes botes salvavidas. Los restos del navío formaron la única balsa que mantuvo a 149 personas. La tempestad los arrastró al mar abierto por más de 27 días sin rumbo.

La dramática experiencia de los sobrevivientes impresionó a un artista: Gericault, que hizo un estudio sustancial de los detalles para esta pintura. Él entrevistó a los supervivientes, a los enfermos e incluso vio a los muertos. Horrorizado reprodujo la íntima realidad humana en esa situación.

"La Balsa de la Medusa" de Theodore Gericault. Figuración de un acontecimiento que conmovió a Francia. El naufragio de la nave la Medusa (el 2 de Julio de 1816), con repercusiones que tocaron lo más profundo del alma humana.

En ella vemos las diferentes actitudes humanas que se manifiestan en los momentos límites de la vida.
Nos queda pensar en que lugar estaríamos nosotros.

¿Cuántas veces atravesamos situaciones difíciles y de qué forma las enfrentamos?
¿Nos dejamos derrotar? ¿Tiramos a la deriva todas nuestras fuerzas?
¿No creemos que tenga solución?
¿Dudamos de todo y de todos?
¿Somos los que mantenemos la esperanza por encima de todo?
¿No dejamos de esforzarnos para llegar al triunfo?

Si ustedes observan detenidamente, puede decirse que no se ve ningún navío que viene a rescatarlos. Pero sin embargo hay un grupo decidido a luchar hasta sus últimas fuerzas para salvar a toda la tripulación. La Balsa es el Planeta, los tripulantes forman la Humanidad y las actitudes que cada uno adopta ante la vida.

"La esperanza está en Jesús quien nos hará triunfar en cada Circunstancia que nos toca Vivir"

Job 14:7 "Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, Y sus renuevos no faltarán"
Salmos 71:5 "Porque tú, oh Señor, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud."
Romanos 15:13 "Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo."