lunes, octubre 23, 2006

Reflexiones - Tú eres un Campeón


Sabes qué se necesita para ser mamá?


Bueno podría darme argumento como: para ser mamá primero se necesita ser responsable, tener madurez física como intelectual, planificar bien... etc.

Pero la verdad básicamente lo que necesitas para ser mamá es un “papá”.

¿Cierto? Bien ahora que ya sabemos lo que se necesita para ser mamá dime, ¿cómo se hace un bebé?.

Bueno para nadie es un secreto que para engendrar un bebé ambos padres aportan células importantes. ¿Cuáles son?, Correcto.

La madre aporta algo que se llama óvulo y papá aporta algo que se llama esperma en el cual viajan los espermatozoides.


Ahora bien, luego de esta introducción... dime ahora... ¿cuántos espermatozoides compiten para llegar al óvulo de la madre? ...uno, dos, diez,... ¿cuántos?, ¡correcto!... millones, tras millones, tras millones.¿Hasta aquí estamos de acuerdo?, correcto, ahora dime...de esos millones que compiten, ¿cuántos fecundan el óvulo?, medio millón, diez, doce, cinco?... dime... ¿cuántos? Permíteme recordártelo UNO... el más capaz el más rápido, el más fuerte, el que le ganó a esos millones.

¿Sabes? En esa carrera no hay premio para el segundo lugar... es decir, en millones sólo uno alcanza el precio de la vida, el campeón o la campeona.


Es decir... Tú.


Desde el momento en que eres concebido en el vientre de tu madre ya traes la casta de campeón o campeona, ya eres un ganador. Los malos resultados son tan sólo experiencias. ¡La vida no admite fracasos! Y quién te hizo Campeón? Dios.

Porque has nacido con propósito y es un propósito alto y único.

Entonces, qué haces lamentándote y sintiéndote un fracasado? Vamos, Levántate.

Mira a quien te hizo. Adóralo, sírvele y continuemos la batalla porque eres un Campeón.



Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. 1 Samuel 17:32.

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 1 Samuel 17:45.

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